jueves, 17 de junio de 2010

SIGO CON PROBLEMAS TÉCNICOS

Continúan sucediendo cosas que no controlo. La última, desaparecer todo lo que había en la columna de la derecha, quedando esa especie de índice de entradas. Sigo dedicando horas de investigación y buscando a alguien que me lo pueda solucionar. ¡Así son las cosas!

miércoles, 9 de junio de 2010

¿"Papel" de madre o de padre?

Como tantos "papeles" o roles que se nos van imponiendo desde nuestra más tierna edad, la sociedad (¿qué es eso?) nos impone otro: el de ser madre, el de ser padre. Eso supone "ser algo" para lo que no se nos ha preparado con una carrera o master o cursos especializados. Y aun así, tenemos que "ser madres" o "ser padres". Pero como sentimos que no podemos cumplir bien con esa "profesión" para la que no se nos ha cualificado, nos sentimos mal, se nos crean sentimientos de culpabilidad.

No se nos permite SER, sin más, y poder convivir con otras personas (nuestras hijas y nuestros hijos) a quienes podamos permitir SER, sin obligarles a adquirir otra profesión: la de hija o hijo.

Esta situación neurótica -no poder SER y hacer como si fuera- nos lleva a obligar a nuestras criaturas a que aprendan comportamientos tan neuróticos como:

-Comer cuando no tienen hambre ("¡En casa siempre se come a las 12!") y no comer cuando tienen hambre ("¡No comas ahora que si no luego no comerás!");

-Dormir cuando no tienen sueño ("¡A las nueve a la cama!") y no dormir cuando tienen sueño ("¡A levantarse, que son las 7 y hay que prepararse para ir al cole!");

-Perdonarnos y querernos cada vez que les gritamos, pegamos, utilizamos como objetos de nuestra propiedad ("Ay, cariño perdona, con tanto estrés pierdo el control y al final la pago contigo") y no sentir la misma comprensión y afecto por nuestra parte cuando su comportamiento no es el que nos gusta ( y no escribo "cuando su comportamiento no es el correcto").

La lista puede ser extensa; cada cual puede hacer la suya. Ser conscientes es el primer paso antes de aprender. Porque sí podemos aprender. Pero teniendo en cuenta que entre quienes "enseñan" hay también mucha variedad, mucha interpretación.

Entonces, ¿cómo acertar? ¿A quién hacer caso? ¿A quien dice que tengamos a nuestra criatura llorando toda la noche para que aprenda a dormir (¡!) o a quien dice que le atendamos o incluso que podemos tenerla en nuestra cama?

En las ocasiones en las que se plantean dudas, algunas personas nos hemos guiado por una pista: ¿mi comportamiento está enraizado en el amor? ¿no hay rencor en mi acción? ¿no es una "reacción? ¿mi hija o mi hijo no me ven como a una persona enemiga, como a una sargenta, como a un sargento? ¿puedo seguir diciéndole en ese momento que le quiero? ¿puedo pensarlo?...

Cuestionarse todo esto es ser consciente. Y ser consciente es descubrir que existe otro modo de vivir la experiencia de acompañar en su proceso de SER a hijas e hijos que sólo desean la oportunidad de mostrarnos su amor constantemente... si se lo permitimos.

Thony de Mello en ´"La oración de la rana" nos regala esto:

Dice el poeta Kabir:

¿De qué le sirve a la persona sabia abstraerse en el estudio detallado de palabras sobre esto y lo de más allá, si su pecho no está empapado de amor?

¿De qué le sirve a la persona asceta vestirse con vistosos ropajes, si en su interior no hay colorido?

¿De qué te sirve limpiar tu comportamiento ético hasta sacarle brillo, si no hay música dentro de ti?

.......¿De qué nos sirve ser "madres perfectas", "padres perfectos", si nuestro pecho no está empapado de amor,no hay colorido ni música en nuestro interior?

martes, 8 de junio de 2010

AGRADECIMIENTO

Lo prometido es deuda. No domino el mundo de la informática. Y cuando surge algún problema que no sé solucionar, pido la ayuda de quien sabe. Como en esta ocasión. Y aunque parecía que esta vez la cosa estaba mal, de repente, apareció la respuesta. Muchas gracias Irene por tu atención y esfuerzo. Un fuerte abrazo.

viernes, 4 de junio de 2010

¡¡¡PROBLEMAS TÉCNICOS!!!

Llevo días de pelea en este mundo virtual en el que mis armas son escasas. Aunque increíblemente he conseguido entrar en estos momentos (no me preguntéis por qué), desde el lunes llevo no sé cuántas horas pegado al ordenador sin conseguir acceder a la edición del blog. Esta entrada es sólo para comunicar(antes de que vuelva a perder el contacto) que la única solución que me queda en opinión de la Ayuda Técnica Oficial es crear otro blog con alguna letra cambiada en el título, a donde pueda dirigirse la gente interesada. Si esto sucediera, haría una entrada en Comentarios (en donde puedo acceder como cualquier otra persona)en la que indicaría la nueva dirección del blog.

Es curioso. Si antes menciono el hecho de la imposibilidad de transmitir con palabras la verdad....
Un abrazo muy fuerte y hasta que nos podamos seguir conectando "mediante palabras" (espero que pronto).

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lunes, 31 de mayo de 2010

¡¡¡DECÍAMOS AYER...!!!

Se dice que Fray Luis de León, cada día comenzaba sus clases en la universidad recapitulando lo tratado el día anterior. Sus primeras palabras eran: "Decíamos ayer...". Se dice también (se dicen tantas cosas), que tras estar encarcelado durante cinco años por una acusación que al final se demostró falsa, su primera clase, de vuelta ya a su puesto en la universidad, fue: "Decíamos ayer..."
Así, como si nada hubiera pasado. Recapituló y siguió hablando.
La última entrada de este blog fue hace un año y casi tres meses. Como una condena. Condenado a no escribir. No porque no pasaran cosas, sino porque lo pasado no puede expresarse. No al menos con palabras. Podría parecer trágico (a mí a estas alturas me parece cómico) tras haber ejercido como profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la universidad, el hecho de reconocer que el lenguaje es un instrumento limitado; que nunca podrá expresar lo que realmente queremos transmitir. De ahí la cantidad de situaciones problemáticas que se generan sólo "porque no nos entendemos".
Dice Miguel Ruiz, el autor de Los Cuatro Acuerdos, que para conocer la verdad tenemos que experimentarla, pero que no es posible expresar la verdad con palabras. Según él, y yo al final he tenido que estar de acuerdo en esto, tan pronto como empezamos a hablar sobre la verdad, tan pronto como la expresamos con palabras, deja de ser verdad. La verdad solo podemos experimentarla, sentirla. Si intentamos elaborarla con palabras, sólo conseguimos una historia, que sólo es verdadera para quien la crea. Y cada persona crea su historia.
Experimentar la verdad te deja sin palabras. Curioso, ¿no? En nuestra sociedad parece que eso carece de sentido. Quien cree estar en posesión de la verdad, se empeña en defenderla... sin parar de hablar. Si nos fijamos en la clase política... en las tertulias de radio y televisión... en nuestras conversaciones... en los sermones a nuestras criaturas... No podemos estar en silencio. Tenemos que proclamar la verdad... nuestra verdad.
A comienzos del segundo cuatrimestre de este curso, se me propuso utilizar unas horas de clase de la asignatura de Didáctica de la Lengua en la Escuela de Magisterio de Bilbo para tratar el tema de la igualdad de género.Yo planteé hacerlo en formato taller, en vez de charlas de una persona "experta". Se llevó a cabo y por los comentarios que el alumnado escribió posteriormente, fue un rotundo éxito. ¿El secreto? La participación de todo el mundo. La dinámica de trabajo en grupos donde cada cuál pudiera exponer sus vivencias, opiniones,...
Mi parte consistió en organizar, dar alguna que otra pista y sobre todo ESCUCHAR. Difícilmente habría logrado con varias horas de "monólogo especializado" la mitad de lo que entre todos los grupos analizaron y dejaron escrito en grandes papeles pegados a la pared.

Alguien dijo que no hay personas educadoras, sino personas que cuentan lo que han puesto en práctica intentando educar a otras personas.
¿Qué hacemos con la psicopedagogía? ¿Qué hacemos con los "papeles" de madre y padre? Eso se pregunta diariamente mucha gente (en la siguiente entrada lo comentaremos). ¿Cómo puedo acertar?
Sólo podemos contar nuestra historia. Y esa historia es verdad para cada cual. Si aceptamos que hijas e hijos puedan contar su historia, posiblemente hablaremos menos, sentiremos más... y habrá más paz en nuestras vidas... esa al menos es la historia que yo puedo contar.

domingo, 8 de marzo de 2009

sábado, 7 de marzo de 2009

Y, ¿CON LOS CELOS(!)?


Las discusiones entre hermanas y hermanos son un hecho natural, como lo son en toda relación de convivencia. En esas relaciones se mezclan sentimientos amorosos y otros que a veces no parecen tan amorosos (¿hay alguien a quien no le pase?) , pero con el tiempo, si el comportamiento de las personas adultas es el adecuado, las posibles rivalidades (?) desaparecen y dan paso a una mayor unión y amistad. En ese proceso aprendemos a relacionarnos con "iguales" y esto nos facilitará la socialización. Lo logramos, superando entre otras cosas uno de los grandes "problemas" (¿de quién es el problema? ¿de las criaturas?) de la etapa infantil: la "necesidad" de compartir juguetes, objetos, y, por supuesto, el cariño de mamá y papá (¿cuánta "cantidad" de cariño pueden ofrecer mamá y papá?).

Se dice que los "celos" (¿?) infantiles suelen evolucionar favorablemente en un plazo más o menos largo de tiempo. Se atribuyen a un estado emocional característico de la infancia (que en algunas personas se mantiene a lo largo de toda su vida) del que parece casi imposible librarse: prácticamente en todas las familias las criaturas "pasan" (o creemos que pasan) por una etapa más o menos larga de celos. Aunque hay mucho que decir al respecto, intentando ser breves sí podemos tener claro que el ambiente familiar siempre es mejor si logramos evitar:
- Los gritos y las descalificaciones. - Las atenciones y dedicación excesivas a una de las criaturas. - Hacer comparaciones ("tu hermana sí que es formal"). - Entrometerse en los conflictos tomando partido en ellos (ponerse del lado de una parte). - Comentarios del vecindario, amistades y familiares haciendo comparaciones ("la mayor será muy formal, pero el pequeño es un trasto"). - Un trato irónico, o risa y burla ante conductas inadecuadas. - Que la hermana o el hermano mayor deba asumir en todo momento la responsabilidad del cuidado de hermanas o hermanos menores. - La competitividad ("A ver si acabas antes que tu hermana").

Y nos ayudará, el intentar: - Fomentar la cooperación (en las tareas de la casa, recados, en situaciones de juego ..) - Observar y reflexionar sobre las conductas "celosas" preguntándonos realmente a qué se deben. - Tratar con afecto y atención frecuentes a nuestras criaturas para que perciban que les queremos (además de decírselo). - Favorecer que jueguen juntas (sin darse cuenta lograrán una mayor armonía). - Promover un clima de sosiego y tranquilidad en todos los momentos posibles. - Ayudarles en el difícil arte de gestionar de forma positiva sus emociones: aprender a soportar pequeñas frustraciones, alegrarse cuando las cosas les van bien a otras personas, responder tranquilamente ante situaciones adversas, enseñarle a aceptar sus dificultades... - Respetar el espacio de juego e intimidad de cada criatura.