lunes 26 de mayo de 2008

¿A LA FUERZA?


"Un hombre decidió suministrar dosis masivas de aceite de hígado de bacalao a su perro Dobberman, porque le habían dicho que era muy bueno para los perros. De modo que cada día sujetaba entre suss rodillas la cabeza del animal, que se resistía con todas sus fuerzas, le obligaba a abrir la boca y le vertía el aceite por el gañote.
Pero un día, el perro logró soltarse y el aceite cayó al suelo. Entonces, para el asombro de su dueño, el perro volvió dócilmente a él en clara actitud de querer lamer la cuchara. Fue entonces cuando el hombre descubrió que lo que el perro rechazaba no era el aceite, sino el modo de administrárselo."
(Thony de Mello)

lunes 12 de mayo de 2008

LO QUE CONVIENE EVITAR AL ESCUCHAR



Elementos a evitar en la escucha activa :

- No distraernos, porque distraerse es fácil en determinados momentos. La curva de la atención se inicia en un punto muy alto, disminuye a medida que el mensaje continúa y vuelve a ascender hacia el final del mensaje. Hay que tratar de combatir esta tendencia haciendo un esfuerzo especial hacia la mitad del mensaje con objeto de que nuestra atención no decaiga.
- No interrumpir a quien habla.
- No juzgar.
- No ofrecer ayuda o soluciones prematuras.
- no rechazar lo que la otra persona está sintiendo, por ejemplo : "no te preocupes, eso no es nada".
- No contar "tu historia" cuando la otra persona necesita hablarte.
-No contraargumentar. Por ejemplo: la otra persona dice "me siento mal" y tU respondes "y yo también".
- Evitar el "síndrome de la sabiduría" : ya tienes las respuestas al problema de la otra persona antes incluso de que te haya contado la mitad.

Es decir, evitar todo eso que durante años nos habían hecho creer que era conveniente "para nuestro bien" y que lo único que conseguía era cortar la comunicación.

Es conveniente tenerlo en cuenta con todas las personas, y por supuesto con nuestras hijas y nuestros hijos. Si al principio nos cuesta un poco la práctica de esta escucha activa que hemos mencionado en entradas anteriores, pensemos que a veces con el silencio y una mirada de complicidad es suficiente. Que sientan que estamos a su lado en los momentos duros, sin críticas ni desvalorizaciones, es ya de por sí importante. La práctica y el tiempo harán el resto.

viernes 9 de mayo de 2008

POR UNA SOCIEDAD IGUALITARIA


Muy interesante este nuevo paso en el proceso hacia la igualdad. Ánimo a todos los hombres empeñados en esta tarea.
Pinchando en el siguiente enlace se puede acceder a la carta que ha surgido desde la iniciativa "Gizonduz" -hombres vascos por la igualdad- con la finalidad de que diez mil hombres se adhieran a ella comprometiéndose a «implicarse en la construcción de una sociedad igualitaria».
Así pues , después de leer el escrito, si estáis de acuerdo con el contenido del mismo, podeis escribir vuestros datos en el formulario.



Carta de los hombres vascos por la igualdad y contra la violencia de género

martes 6 de mayo de 2008

HABILIDADES PARA LA ESCUCHA ACTIVA


Mostrar empatía:
Escuchar activamente las emociones de otra persona es tratar de "meternos en su pellejo" y entender sus motivos. Significa no sólo escuchar sus palabras, sino fundamentalmente escuchar sus sentimientos, haciéndole saber que intentamos entender lo que siente. No se trata de mostrar alegría, ni simpatía (a veces escuchamos cosas serias). Simplemente queremos mostrar que somos capaces de ponernos en su lugar.
Esto no significa aceptar o estar de acuerdo siempre con su posición.
Mientras escuchamos de esta manera, utilizamos frases como "entiendo lo que sientes", "noto que..."
Parafrasear:
Significa decir con las propias palabras lo que nos parece que la otra persona acaba de decir. No es una simple repetición de lo oído (aunque a veces coincidan la mayoría de las palabras).Es una actividad que nos ayuda a comprender lo que está diciendo, permitiéndonos verificar si realmente lo estamos entendiendo o lo estamos malinterpretando.
Formas de parafrasear pueden ser: "Entonces, según veo, lo que pasaba era que...", "¿Quieres decir que te sentiste...?"
Emitir palabras de refuerzo o cumplidos:
Decimos cosas que suponen un halago para la persona que nos habla, o que refuerzan su discurso si transmitimos que estamos de acuerdo, aprobamos o comprendemos lo que se acaba de decir.
Lo podemos expresar de formas diversas: "Esto es muy divertido"; "Me encanta hablar contigo"; "Seguro que se te da muy bien dibujar";... A veces lo podemos hacer de forma menos directa y para mostrar interés por la conversación: "Bien"; "Ummm"; "Estupendo".
Resumir:
Supone tener la habilidad de poder informar a la otra persona hasta qué punto le hemos comprendido o si necesitamos que nos aclare alguna cosa.
Expresiones de resumen pueden ser:
-"Si no te he entendido mal..."
-"O sea, que lo que me estás diciendo es..."
-"A ver si te he entendido bien..."
Expresiones de aclaración pueden ser:
-"Es correcto?"
-"¿Estoy en lo cierto?"

martes 29 de abril de 2008

¿OÍR O ESCUCHAR?



Uno de los principios más importantes y difíciles de todo el proceso comunicativo es el saber escuchar. La falta de comunicación se debe en gran parte a que no se sabe escuchar. Se está más tiempo pendiente de lo que vamos a decir y así se pierde la esencia de la comunicación, que es poner en común, compartir. Pensamos que se escucha de forma automática, pero no es así. Escuchar de forma comunicativa exige un esfuerzo superior al de percibir sonidos e incluso al de hablar.

La escucha activa significa escuchar y entender la comunicación desde el punto de vista de quien habla.

¿Cuál es la diferencia entre el oír y el escuchar?

Oír es simplemente percibir vibraciones de sonido. Mientras que escuchar es entender, comprender o dar sentido a lo que se oye. Por eso, la escucha efectiva debe ser algo activo, no pasivo.

La escucha activa se refiere a la habilidad de escuchar no sólo lo que la otra persona está expresando directamente, sino también los sentimientos, ideas o pensamientos que están por debajo de lo que se está diciendo.

Para llegar a entender a alguien se precisa cierta empatía, es decir, saber ponerse en el lugar de la otra persona.

Para lograr una verdadera escucha activa es necesaria una disposición interior: hay que prepararse para escuchar. Luego observar. identificar el contenido de lo que dice la otra persona, sus objetivos y sentimientos. Y expresar que le escuchamos, comunicándonos de forma verbal ( “ya veo”, “ummm”, “ah”,...) y de forma no verbal (mirándole a los ojos, con gestos, inclinando el cuerpo,...)

martes 22 de abril de 2008

EXPRESION AFECTIVA A TODAS LAS EDADES

Si soy tu bebé, tócame.
¡Necesito tanto que me toques!...
No te limites a lavarme, cambiarme y alimentarme.
Acúname cerca de tu cuerpo
besa mi carita,a caricia mi cuerpo,
tu caricia relajante y suave me expresa seguridad y amor.

Si soy tu adolescente, tócame .
No creas que porque sea casi adulta,
no necesito saber que aún me cuidas.
Necesito tus abrazos cariñosos y tu voz llena de ternura.
Cuando el camino se vuelve duro
la niña que hay en mí te necesita.
Si soy tu compañera, tócame.
Podrías creer que basta la pasión.
Pero tus abrazos rechazan mis temores.
Necesito tu toque de ternura que me dé confianza
y me recuerda que soy amada porque soy como soy.

Si soy tu padre o madre ya mayor, tócame.
como me acariciaban en mi niñez.
Coge mi mano, siéntate cerca de mí, dame tu fuerza.
y calienta mi cuerpo cansado con tu proximidad.
Mi piel está arrugada, pero llena de corazón, de alegría
cuando es acariciada.
No tengas temor, sólo tócame.

Del libro : "El poder del tacto". Phyllis K. Davis

jueves 17 de abril de 2008

¿MALCRIAR O CRIAR CON CARIÑO?



Tras años de estudio y observaciones, si alguna conclusión podemos sacar es que "las personas que fueron tratadas con cariño en su infancia son más pacíficas, más amables, más comprensivas y también más sanas y más felices".
¿Qué significa tratar con cariño?
Seguramente si hacemos esta pregunta a la gente, se repetirán con frecuencia ideas como atender a quien pide nuestra atención, tratar con respeto, escuchar cuando se nos habla, consolar a quien llora,abrazar, besar, acariciar, acudir lo antes posible cuando nos llaman, y todo ello por supuesto con un tono de voz dulce y suave que transmita sensación de seguridad y tranquilidad.
Una segunda pregunta: ¿Nos gustaría que nos trataran siempre con cariño?
No vamos a negar que el ser humano es una especie muy particular y que en esto como en todo podemos encontrar respuestas variopintas. Aún así, la respuesta más repetida será que sí. Eso a pesar de ser conscientes de lo utópico del planteamiento, de la vertiginosa realidad en la que vivimos y de la escasez de tiempo que nuestro ajetreo diario nos impone.
En general, nos parece que lo bueno, lo que nos produce sosiego, paz, buenas sensaciones, es que nos traten con cariño.
Sin embargo...¡Cuánto nos cuesta comportarnos así, es decir, que mostremos cariño de forma natural!
Es como si esa terrible consigna que todavía hoy se repite en muchos lugares hubiera tenido el efecto que se deseaba lograr cuando en nuestra niñez alguien decía a nuestra madres y a nuestros padres: no le des tantos mimos que le vas a malcriar.
"Malcriar"...
Y al decir esto se referían a no cogernos y abrazarnos cuando llorábamos, a no acudir siempre que les llamáramos, a dejarnos llorar hasta reventar, a no acompañarnos mucho rato en nuestros juegos, a no permitirnos comer lo que nos gustaba, a no "contemplarnos".
Sí, desde tiempos inmemoriales la consigan ha sido:
"No..... que aprenden y se malcrían".
Y parece que con mucha gente surgió efecto. Porque efectivamente consiguieron que no aprendiéramos... a ser personas cariñosas.
Como dice Carlos González ("Bésame mucho"):
"Malcriar" significa "criar mal"; es decir, con poco cariño, pocos brazos, poco respeto, pocos mimos. Es imposible malcriar a una criatura por hacerle mucho caso, cogerle mucho en brazos, consolarle mucho cuando llora o jugar mucho con ella..."
Al igual que él, pensamos que por el contrario, debemos hacer todo el caso que podamos a nuestras hijas y a nuestros hijos, en la convición de que nunca será demasiado ni les causará un "trauma psicológico" sonreirles demasiado. Y que cuando lloran o reclaman nuestra atención con "comportamientos inadecuados", no lo hacen por maldad o capricho.
Incluso en esos momentos en que nuestras obligaciones nos atosigan y nos cuesta darles esa parte de tiempo que nos falta,, una sonrisa, una caricia, una palabra llena de afecto puede ayudarles a tranquilizarse. Y es que "siempre será mejor que seguir el tan manoseado consejo de: No permitas que te tome el pelo; déjalo que llore hasta que se canse" (C.Gonzalez)